El factor menos predecible del mercado
28.02.2008
Mientras en la teoría económica tradicional el supuesto es que los individuos actúan racionalmente a la hora de tomar decisiones motivados por incentivos materiales, en las últimas décadas, estas ideas han sido revisadas. Tal es el cambio, que a raíz de una investigación en este campo, el premio Nobel de Economía de 2002 fue otorgado a Daniel Kahneman y a Vernon Smith, quienes innovaron con sus trabajos las áreas de la psicología cognitiva y la economía experimental.
Por empezar todo individuo busca maximizar su retorno y minimizar el riesgo. Sin embargo, esto no siempre ocurre. Algunos estudios han indicado que desde el punto de vista de la psicología cognitiva, elementos menos racionales o conscientes influyen en las toma de decisiones de los individuos: la percepción, los modelos mentales para interpretar ciertas situaciones, las actitudes y la experiencia reciente, están presentes en la manera en que los individuos actúan.
Los psicólogos han demostrado que en numerosos casos quienes invierten otorgan validez excesiva a la historia financiera reciente llegado el momento de decidir. Por ejemplo, si los precios de la bolsa registran un alza sostenida, muchos inversores tienden a suponer que la tendencia seguirá. Lo mismo ocurre cuando un fondo de inversión ha tenido rendimientos superiores a los del mercado por un periodo extendido de tiempo. Las últimas investigaciones revelan que la psicología de los inversionistas los lleva a confiar por demás en sus propias capacidades para administrar su capital.
En definitiva la teoría clásica de las finanzas puede fallar, porque el comportamiento del mercado no siempre es perfecto y las distorsiones pueden permanecer por más tiempo del que se cree. Pero las fallas no solo ocurren porque los individuos no siguen una lógica determinada o porque la información de los mercados es incompleta.
Vale el ejemplo del Long Term Capital Management, un fondo de cobertura de riesgo (Hedge Fund), fundado en 1994 por el ex vicepresidente de una firma de Wall Street, John Meriwether, y dos Premios Nobel de Economía: Myron Scholes y Robert Merton. En sus inicios, el fondo registraba retornos anuales superiores al 40 por ciento. Posteriormente, aún cuando las apuestas eran acertadas, eventos inesperados como la crisis asiática en 1997 y más tarde la crisis rusa, llevaron al fondo a perder gran parte de su capital y obligaron a su cierre en el 2000.
Fuente: Portafolio.com.co
Popularity: 40% [?]
Comentarios
¿Algo que comentar?


