El otro día hablé un poco sobre la bajada de los intereses en la guerra de depósitos de los bancos. Pero parece que este no es el peor problema que tendrán los inversores en depósitos bancarios, ya que el Estado se ha cebado a la hora de subirles los impuestos.
La guerra del pasivo iniciada por los bancos a lo lardo del año 2011, se ha terminado fulminantemente. La reforma fiscal puesta en marcha por el nuevo gobierno ha impuesto subidas en las imposiciones a plazo, muy por encima de otros productos rivales, como los fondos de inversión.
La escala de retenciones va del 19% al 21%. Se elevará al 25% cuando las ganancias oscilen entre los 6.000 y los 24.000 euros y alcanzará el 27% cuando superen los 24.000 euros anuales.
Esto puede hacer que algunos inversores tiendan hacia otro tipo de productos menos cargados fiscalmente, como por ejemplo los fondos. Pero tenemos que tener en cuenta que también el Banco central disminuirá los tipos de interés, cosa que afectará también a la rentabilidad ofrecida.
Aunque fiscalmente los fondos sean mejores que los depósitos,siempre tendremos que tener en cuenta la situación especial por la que pasa el cliente, que puede depender del dinero del depósito simplemente porque es la mejor opción según los plazos en los que termine el rendimiento, para disponer del dinero inmediatamente.
Como podemos ver, nuestro producto preferido empieza con un muy mal año. Veremos como se desarrolla este año, porque aunque no hayan mas subidas, seguramente para el próximo ejercicio tendremos que estar preparados.



